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La fonola: "ANTOLOGÍA (V8)"

Duró lo que un pedo en el aire", canta Ricardo Iorio en "Triunfo". Si bien, ese tema de Almafuerte va claramente dedicado a Malón (fue compuetso justo cuando la banda se hacía separado hacia 1999), esa breve frase podría ser aplicada a V8. Comenzó tímidamente como un trío pesado, capitaneado por dos amigos de barrio que siempre tenían que buscar un baterista, y alcanza a ser a 20 años, pioneros del metal nacional, y uno de los mitos musicales históricos.
Dentro de esta histeria colectiva que se generó en los últimos meses (con tributos en los que se incluyeron músicos, productores, mánagers y hasta bandas de países tan insesperadamente hevays como Panamá), el ex-batero Gustavo Rowek, tomó la posta junto al actual mánager de Attaque 77 Mundy Epifanio y recopiló la discografía de V8 (es decir, "Luchando por el Metal", "Un Paso más en la Batalla" y "El Fin de Los Inicuos"), sumándola a un nuevo disquinto con inéditos, que vendría a ser algo así como "el compendio del Parque Rivadavia". Perlitas que toman el carácter de inédito, por su originalidad, y porque se oyen (o se ven), realmente como el orto.
El demo de "Destrucción" (mucho más corto que la versión "oficial"), la versión "posta" de "Voy a Enloquecer" (también interpretada por Almafuerte, pero que primitivamente fue grabada por V8 como "No he de Enloquecer"), y otros renombrados ("Vomitando Heavy Metal" como "Tiempos Metálicos" y "Asqueroso Cansancio" antes de ser "Muy Cansado Estoy") complementan un cuarto disco que se centra en "Maligno" (el verdadero inédito) y unos cuantos videos entre los que se destacan los tomados en el B.A.Rock, donde por fin nos damos los pendejos, el gusto de ver a Osvaldo Civille rompiéndo su viola tal como nos la contaron durante años.
El booklet tiene fotos muy interesantes y una narración de la historia de la banda que complementa (y en parte, subsana baches también) al libro escrito por Ana Mourín, pero la presentación de los discos simulando a la de los vinilos, por más original que se precie, no deja de ser una incomodidad que negativiza el laburo.
Quizás será porque en estas cuestiones, siempre hay algo que tira para abajo, dejando caer la perfección por el precipicio y mostrando la hilacha.
No sé si es el producto que permitirá llevar a V8 a todas las casas (de hecho, anunciaron una tirada de sólo 3000 ejemplares de los cuales yo tomé el 130), pero es indudablemente un material valioso para los fanáticos que nos hinchamos las pelotas de buscar los discos y tener que conformarnos con tributos. Aunque los 50 mangos nos hieran bastante.

Nota publicada el Jueves 20 de Septiembre de 2001 .

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